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En la sociedad de hoy en día los dolores de espalda son el pan de cada día, las posiciones álgicas en el trabajo, el estrés, levantamiento de peso de forma incorrecta, dormir poco y mal, accidentes de coche, laborales o domésticos, enfermedades degenerativas, hernias, … Por mencionar algunas posibles causas.

Normalmente cuando acudimos al médico con un dolor de espalda, los diagnósticos a priori serán cervicalgia, dorsalgia o lumbalgia. Vamos a aclarar que el sufijo “-algia” significa “dolor”, por lo que acudimos al médico con dolor de lumbares y nos vamos con que el médico nos dice que tenemos lumbalgia (…). No me malinterpretéis, el médico dice la verdad, simplemente cambia la palabra con la que nosotros nos hemos referido a nuestro dolor, pero parece que nos vamos conformes y satisfechos por el diagnóstico y el tratamiento de calor, antiinflamatorios y en algunos casos la recomendación de hacer natación. Pero se puede hacer más.

Es importante descartar primeramente que no haya un problema más grave, y con la seguridad de que es un dolor pasajero más típico de una mala postura, una contractura o algo parecido, podremos hacer caso de los siguientes consejos básicos para mejorar estos dolores:

  1. La aplicación de frío o calor: si el dolor es muscular el calor relajará la musculatura, la ablandará y soltará. Si el dolor es articular el frío bajará la inflamación y recuperará la correcta movilidad. Pero la correcta forma de aplicar los cambios de temperatura no es de manera continuada, sino de forma intermitente, a modo 2 minutos de frío/calor por cada 1 de descanso entre 3 y 5 veces, de este modo provocaremos la contracción/relajación de estructuras acelerando el proceso.
  2. Antiinflamatorios: aunque esto es labor del médico, desde aquí os podemos aconsejar aplicar geles o cremas con este efecto en la zona afectada, no esperéis que sea la panacea, pero será otro punto que sume para mejorar nuestros síntomas.
  3. Corregir malos hábitos y posturas: se debe comprobar que en nuestro puesto de trabajo la posición es la correcta, ya sea frente a un ordenador, tras un volante o de pie todo el día. Pero no menos importante es el material que empleemos, el calzado, el asiento, o incluso el colchón y la almohada de la cama. Todo puede ser causante de un dolor cada vez más agravado si no se corrige.
  4. Tratamiento de fisioterapia y osteopatía: acudir a un profesional nos ayudará enormemente, ampliará el diagnóstico médico y lo abordará con técnicas más avanzadas y específicas. A nivel de masajes y correcciones en la estática corporal.
  5. Ejercicio físico: y no solo natación o pilates, en tu centro además darán clases como stretching o BodyBalance o parecidos que darán movilidad a la zona sin sobrecargarla. Pero además en la mismasala de fitness podriámos realizar ejercicios de tonificación, especialmente de abdomen, como ya os hablamos largo y tendido en esta entrada sobre la importatísima faja abdominal.

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