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En una gráfica, existe un punto en el que la línea cambia drásticamente de inclinación. Este punto se llama punto de inflexión, y supone un cambio drástico de la trayectoria en dicha gráfica. Pues bien, este momento también se da en la vida de una persona cuando decide comenzar a llevar una vida saludable que conlleva una buena alimentación y la práctica regular de actividad física. Y ese momento llega y se sabe que ha llegado porque algo en nuestro interior nos impulsa a ello, sabemos que tenemos que hacerlo. Pero este sentimiento no sirve para ponernos en marcha si no hay una intención por nuestra parte.
El principal escollo que vamos a encontrarnos es el escoger un lugar para practicar actividad física. Y no nos engañemos, el gimnasio es el mejor lugar para hacerlo. En un gimnasio no vamos a tener las excusas de la climatología, vamos a disponer del material necesario y vamos a contar con un buen asesoramiento y eso son pilares fundamentales a la hora de ponernos en marcha.
Es muy fácil, al principio, desfallecer en nuestro objetivo prácticamente sin haber comenzado a intentar tener una disciplina. Lo primero que hay que tener en cuenta es que es normal que al principio estemos en baja forma, tengamos algo de vergüenza o miedo y estemos constantemente desanimados por cómo nos encontramos a la hora de realizar ejercicio, ya que es ahí donde verdaderamente somos conscientes de la realidad de nuestro estado de forma. Es totalmente normal que nos sintamos inferiores al resto de la gente que nos rodea en el gimnasio, pero hemos de tener muy claro que no competimos contra ellos, solo competimos contra nosotros mismos.
Los primeros días son muy importantes, van a ser la base para nuestra nueva vida. Hemos de centrarnos en los pequeños cambios que se van produciendo, casi inapreciables a nivel visual, pero sí que se notan a nivel interno. El tono muscular mejora, a la par que el tránsito intestinal, podemos descansar mejor y nuestro bienestar psicológico aumenta, al liberar nuestro cerebro más endorfinas. En estos días es muy importante no intentar más de lo que estemos preparados para hacer, ya que eso nos puede producir una lesión o puede minar nuestro ánimo. Es también importante no juntarse con gente que lleve ya mucho tiempo entrenando, ya que no vamos a poder entrenar con la misma intensidad y ni siquiera es aconsejable realizar los mismos ejercicios, por lo que si vamos con algún amigo, lleva un plan de entrenamiento distinto al suyo.
Poco a poco iremos notando cambios más apreciables visualmente, la ropa nos empezará a quedar de otra manera e iremos notando evolución con respecto al principio. Aún así hay un momento crítico, cuando ya hemos tenido una progresión y llega un momento en el que nos estancamos. Hemos de saber que unas pautas alimenticias no son para siempre, ni tampoco un entrenamiento determinado. Llega un momento en el que han de evolucionar a medida que nuestro estado de forma física va cambiando, y hay que conocer cuál es el momento de hacer un mantenimiento de lo que hemos conseguido o simplemente haber podido educar unos determinados hábitos para poder llevar una vida saludable.
Por último solo decir que no hay que entrenar para estar al nivel de nadie, simplemente al nivel que nosotros queremos o necesitamos para tener una vida mejor, sin lesiones y poder realizar todos los movimientos de nuestra vida cotidiana sin ningún tipo de esfuerzo. Lo único que hace falta para empezar avivir de forma saludable es no preocuparse, sino ocuparse. Hay que ponerse en marcha sin pensarlo y hay que tener en cuenta que cada cosa tiene su tiempo, y hay que respetarlo.

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