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Lo mejor para la cena son las pizzas y las hamburguesas… ¡no, no, era broma! XD Pero seamos sinceros, a más de uno y de una le gustaría que así fuera. Sin embargo, la realidad es que debemos cuidar la cena como lo que más, independientemente de que ya sepamos que lo que cuenta son las calorías totales del día y la calidad de estas.

Aunque hay detractores de la omnipresente regla de repartir las comidas al menos en cinco a lo largo del día, lo cierto es que así es una manera más óptima de mejorar la asimilación de los nutrientes, saturando menos al organismo y no provocandole periodos de inactividad. Una vez tomamos esto como una realidad, podemos entender que si se han repartido los nutrientes necesarios durante todo el día, al llegar a la cena el porcentaje restante será muy pequeño, en torno al 20% (hay autores que recomiendan un 30%). Pero, y es ahora cuando reside la duda general, sin entrar en matemáticas y en cálculos de calorías, ¿qué es lo que puedo y debo tomar para cenar?

  1. Las frutas de temporada debe ser nuestra primera opción. Que aportan vitaminas, minerales y fibra.
  2. Verduras y hortalizas frescas. Insustituibles.
  3. Lácteos hipocalóricos como yogur desnatado, queso fresco o requesón. Pocas calorías y poder saciante.
  4. Pescados y carnes de ave. Proteínas de gran calidad y buena asimilación. La noche es buena para ingerir proteínas, el mejor momento para crear tejidos (anabolismo muscular).
  5. Huevos. Proteinas de gran calidad pero alto contenido calórico, ¡ojo!.
  6. Cereales integrales. Aportan hidratos de carbono complejos de asimilación lenta. Cuidado con las cantidades, pero no pienses que están prohibidos.
  7. ¿Algún dulce? Los azúcares simples no son una buena opción, pero el cacao puro puede calmar esta necesidad de dulce sin “fastidiar” la cena perfecta.

Ahora que sabes cuales son los alimentos recomendados, sólo falta tu imaginativa para cocinarlos de una forma agradable. Desde GPT te aconsejamos por los platos combinados tipo ensaladas de pasta integral con pollo y queso fresco, tortillas con atún, requesón y fruta, ensalada con frutos secos, huevos duros y salmón. Son sólo unos ejemplos.

Además, te aconsejamos tres factores muy importantes. Tómate tu tiempo para cenar, que después no debes ir corriendo a ningún lado y masticar lento te mejorará la digestión y saborearás mejor los alimentos. No busques la saciedad en la noche, la pesadez no es buena nunca, por la noche menos. Y deja pasar al menos 1,5 ó 2 horas antes de acostarte, no te tumbes con la digestión prácticamente recién comenzada o descansarás mal por la noche.

Y tú, ¿tienes algún truco más que hacen de tu cena la cena perfecta?

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