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Lo normal cuando hablamos de entrenamiento es hacerlo del como ejecutarlo, y para que este sea efectivo conocemos de forma sobrada la importancia que tiene en ello el calentamiento, sin embargo, ese gran desconocido y olvidado es el “enfriamiento o vuelta a la calma”.

Y es que para prevenir lesiones también es necesario terminar el ejercicio poco a poco tal y como se comenzó. La lógica (y fisiología) es aplastante, si es necesario calentar las articulaciones y los músculos (incluido el corazón) que van a desarrollar una actividad más intensa, habrá que devolverles posteriormente a una actividad normal poco a poco y no abandonar a estas estructuras a su suerte en el proceso en el que se enfrían.

El método que cualquiera diría son los estiramientos, y no estarían confundidos si dijesen que estos forman parte de un conjunto. Así, una buena forma de volver a la calma sería:

  1. Ejercicio cardiovascular de intensidad gradualmente más baja. Incluso si tu objetivo es subir volumen deberías hacer cardiovascular al final de tu entrenamiento. Esto conseguirá por un lado reducir las pulsaciones gradualmente evitando posibles mareos o desvanecimientos, y por otro hacer que la circulación de la sangre mejore y aumente, pasando por sitios congestionados limpiándolos de desechos, oxigenándolos y alimentándolos.
  2. Los estiramientos serán el pilar fundamental. Una vez normalizadas las pulsaciones pasaremos a estirar los músculos más utilizados en el entrenamiento y los que menos, sí, el día en el que se ha entrenado espalda hay que estirar también pecho, no me cansaré de decir que el cuerpo no está hecho de piezas, sino que todo está conectado y todo trabaja siempre con mayor o menor medida.
  3. Por último, una parte muy interesante es devolver a la calma a la mente, y la relajación es la mejor manera. Y aunque si se realiza por un tiempo más prolongado será mejor si se hace bien, con un par de minutos nos puede servir para lograr una relajación relativamente buena. Tan sencillo como adoptar una posición que invite a ello y relajarnos, mi preferida es esta.

Y ahora la queja más oída: ¡No tengo tanto tiempo! (…) Lo diré una vez más, es más importante el calentamiento y el enfriamiento que el propio entrenamiento, veámoslo así, si no calientas puedes lesionarte y no entrenar durante semanas, si no enfrías puedes lesionarte y no entrenar durante semanas… Creo que está claro, sino tienes tiempo, es porque tu entrenamiento es demasiado largo, es preferible quitar un ejercicio a irte sin volver a la calma de la forma correcta. El calentamiento puede llevarte unos 7 u 8 minutos, igual que el enfriamiento. ¡No hay escusas!

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